lunes, 25 de octubre de 2010

LOS COSTOS LABORALES EN LAS EMPRESAS

ACTUALIZACIÓN DEL SALARIO MÍNIMO Y DISTORSIÓN DE LOS COSTOS LABORALES


La convocatoria al Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil la Productividad y el Empleo y su próximo incremento entre un 20 y un 30% aproximadamente, vuelve a poner sobre el tapete la política pública de redistribución del ingreso, y el modelo resultante como activador de la negociación colectiva, frente al incremento de los costos laborales a niveles que ya comprometen la competitividad. Ello implica que de una suma de $1500 mensuales se podría pasar a $1800 o a $ 1950 (según algunas mediciones privadas, es la canasta básica más rudimentaria). Así, el SMVM se habría multiplicado por diez veces con un incremento de casi el 1000%.

Conforme a la legislación vigente, ningún trabajador dependiente podría tener un ingreso inferior al SMVM en una jornada normal de trabajo, de modo que los salarios convencionales por ejemplo, cuyo monto resulte inferior, obliga al pago de la diferencia. El SMVM no altera ni modifica los básicos de los convenios colectivos, pero impone a los actores sociales la activación de las mismas, para evitar que en la base de la escala se produzca un achatamiento. En otros términos, ningún gremio desea que sus básicos sean inferiores al salario mínimo interprofesional, y como consecuencia de ello, promueven negociaciones con aumentos desproporcionados. Es más, durante este año circuló la canasta familiar evaluada por una consultora privada que estimaba en la suma de $3000 el monto bruto mínimo de subsistencia. En función de ello, se generaron conflictos de muy diversa naturaleza, con graves daños a las empresas y serios compromisos para sus costos.

Mientras el INDEC proyecta la inflación anual en torno del 7 u 8%, la mayoría de las mediciones privadas, o las oficiales provinciales, giran en derredor del 20 o 22% tomando el 2010 de punta a punta. Con ello, resulta claro, que las expectativas inflacionarias de comienzos del año, mayores a las que hoy se verifican en las estimaciones privadas, empujaron las negociaciones a niveles muy altos, y por ende, estos ajustes resultan distorsivos y elevan la participación del costo laboral en el total del costo repercutiendo en los precios finales.

A su vez, en las negociaciones salariales de los convenios colectivos de actividad, los incrementos logrados para el período 2010, que a menudo involucran varios meses del año próximo, oscilaron entre un mínimo del 23,5% y un 35,26%. Los primeros se acordaron hacia comienzos del año, los más altos en los últimos 60 días. Los riesgos de revisión que se observaba unos meses atrás han desaparecido, por una razón elemental: ningún acuerdo se firmó por debajo de la inflación real tomando para ello todo el año 2010. Es más, quién logró aumentos en torno del máximo mencionado, recuperará sobre la inflación más de 10 (diez) puntos, lo cual resulta insólito en el contexto de un mercado altamente competitivo.

Ahora bien, porqué sostenemos que la política salarial impulsada por el Gobierno Nacional ha generado una expansión que ahora parece incontenible? En rigor, la búsqueda de una mejor distribución del ingreso, de políticas que mejoraran los ingresos de los que menos tienen y cobran, y la expansión de un porcentaje mayor de los que más cobran, (alrededor del 17%) llevó al Ministerio de Trabajo a provocar esta redistribución elevando el Salario Mínimo Vital y Móvil en más del 700%, e incentivando la negociación colectiva para que supere la inflación prevista para cada año. Desde el 2004 sin dudas, los salarios pactados entre sindicatos y empleadores fueron siempre superiores a la inflación real, aún en momentos críticos de la economía, como de hecho fue el año 2009.

Se presentaron otros factores colaterales o convergentes que provocaron estos ajustes fuera de lo previsto. La competencia con los grupos de izquierda que pujan en varios sindicatos para conquistar posiciones dentro de la conducción de los gremios, los conflictos intersindicales que imponen mayores salarios para evitar desplazamientos por conveniencia o preferencia, y la necesidad de preservar el liderazgo, en muchos casos, a cualquier precio, incluyendo la posibilidad de colocar a las empresas en graves crisis de competitividad.

En definitiva, el Poder Ejecutivo utiliza adrede el monto alto del Salario Mínimo Vital y Móvil para empujar la negociación convencional, también en rangos mayores a la inflación, y ahora, comprometiendo la razonabilidad que debe privar en el mercado para soportar altos niveles de actividad económica en el mercado interno. Al respecto, es destacable el alto endeudamiento asumido por los trabajadores con ingresos superiores a $5000, que ya comprometen (entre capital e intereses) más del 40% de su ingreso bruto, o sea el 50% del neto.

En ese contexto, los trabajadores dependientes gastan más de lo que les ingresa, endeudándose por plazos mayores a los 40 meses, con un alto componente financiero, y especulando con que las cuotas fijas se diluyen con la inflación.

En otras palabras, son hoy los trabajadores los más interesados en que ésta política social del Gobierno y coyuntural de los sindicatos continúe en estos términos, para licuar las deudas financiadas, y para mejorar la capacidad de compra por el saldo, generalmente orientado al consumo de subsistencia.

Finalmente, las empresas con mano de obra intensiva miden sus resultados en función de los aumentos logrados por los gremios, y de hecho, los que exportan servicios están altamente comprometidos en sus resultados, con el dólar prácticamente congelado. Los que tienen capital intensivo, y que otrora contaban con un costo laboral irrelevante, en los últimos cinco años, comenzaron a experimentar el aumento gradual e inexorable de su incidencia, alterándose así parámetros internacionales.

Parecería como deseable, que el SMVM detenga esta escalada, que sin duda provoca graves distorsiones en los costos, y comprometen en el corto plazo la competitividad que todavía tienen las empresas.

Fuente: Julián De Diego - www.cronista.com

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